Nikola Tesla y Mark Twain, la amistad de dos genios.

Nikola Tesla


Nació el 10 de julio de 1856 en la actual Croacia, él se desempeñó más en el campo de Física, ingeniería mecánica e ingeniería eléctrica.

Algunos de sus inventos más sobresalientes son la Transferencia inalámbrica de energía eléctrica, Corriente alterna, radio, la lámpara, el telescopio, el control remoto, entre otros.

El gano un una medalla Edison y aunque fue nominado al nobel de física una vez y aunque debió sido nominado más veces tubo un confrontamiento con Edison y el la vez posterior no fue nominado aunque lo merecía.

Finalmente muere un 7 de enero de 1943, a la edad de 84 años en Nueva York, Estados Unidos.

Un dato más para añadir es que era célibe, ya que creía que el sexo podía enturbiar sus pensamientos, declarando que su castidad era muy para su s habilidades científicas.


Mark Twain


Samuel Langhorne Clemens, conocido por el seudónimo de Mark Twain nació en Florida, Misuri, el 30 de noviembre de 1835 y falleció el 21 de abril de noviembre de 1910 en Connecticut. Fue un popular escritor, orador y humorista estadounidense.

Escribió obras de gran éxito como El príncipe y el mendigo o Un yanqui en la corte del Rey Arturo, pero es conocido sobre todo por su novela, Las aventuras de Tom Sawyer y su secuela, Las aventuras de Huckleberry Finn.

Twain creció en Hannibal (Misuri), lugar que utilizaría como escenario para las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Trabajó como aprendiz de un impresor y como cajista, y participó en la redacción de artículos para el periódico de su hermano mayor Orión. Después de trabajar como impresor en varias ciudades, se hizo piloto navegante en el río Misisipi, trabajó con poco éxito en la minería del oro, y retornó al periodismo. Como reportero, escribió una historia humorística, La célebre rana saltarina del condado de Calaveras (1865), que se hizo muy popular y atrajo la atención hacia su persona a escala nacional, y sus libros de viajes también fueron bien acogidos.



Nikola Tesla y Mark Twain

Un testimonio de finales del siglo xix nos muestra el milagro de la electricidad según ocurría en el recinto sagrado de Nikola Tesla, un momento en que Mark Twain parece haber sido iniciado en los misterios de esta potencia física.


Nikola Tesla es, sin duda, uno de los genios de la humanidad más enigmáticos, alguien cuya obra y personalidad se encuentran envueltas en leyendas e historias que lo mismo pintan su excentricidad que un raro altruismo por todo el género humano. Su celibato y vegetarianismo llaman tanto la atención como su proyecto malogrado de establecer un sistema que proveyera energía eléctrica gratuita a todo el mundo.

En esta ocasión, sin embargo, compartimos menos una semblanza del llamado “maestro electricista del planeta” que un momento anecdótico que involucra a otro grande de la historia, el escritor estadounidense Mark Twain.

Como se logra ver en la imagen superior, se aprecia a Mark Twain en el laboratorio de Tesla. La imagen muestra a Twain en una habitación oscura sosteniendo lo que parece ser una esfera brillante, un objeto ante el cual se lo ve maravillado y un poco confuso, intentando comprender que es lo que sucede. Por el contrario, en el fondo logramos apreciar la foto de un fantasmal Nicola Tesla.

Se trata de un registro elocuente que de algún modo recuerda también las palabras de Arthur C. Clarke: “La magia es solo ciencia que no entendemos aún”. La amistad entre Nikola Tesla y Mark Twain surgió de su mutua admiración. Ambos se conocieron en el Player’s Club de Manhattan y se reunieron y cartearon durante el resto de sus vidas. En las visitas al laboratorio de Tesla, Twain y otros compañeros de tertulia se sometían a numerosos experimentos como el de la foto. En su artículo Mark Twain and Nikola Tesla: Thunder and Lightning”, Katherine Krumme describe cómo en una de aquellas sesiones el granTwain estuvo más tiempo del indicado probando un oscilador mecánico que producía corriente alterna. De pronto, tuvo que salir corriendo no sin antes preguntar a Tesla dónde estaba el baño. Su infinita curiosidad le había convertido en una víctima de los efectos laxantes de las vibraciones.

Mark Twain en el laboratorio de Tesla





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